jueves, 6 de septiembre de 2012

Avanzar al pasado: la sanidad como mercancía

 

Joan Benach

 

La obtención del derecho a la atención sanitaria ha sido una de las conquistas sociales más importantes de la segunda mitad del siglo XX, un bien público equiparable al derecho al voto, la educación o tener una pensión Un referente histórico de los países con sistemas sanitarios públicos financiados directamente con impuestos fue el National Health Servicebritánico que en 1948 propuso una asistencia preventiva y curativa para “todo ciudadano sin excepción”. Junto al Reino Unido, los países nórdicos y otros países europeos siguieron procesos parecidos estableciendo sistemas sanitarios según los principios de financiación pública, acceso universal y una amplia oferta de servicios sanitarios con independencia de los ingresos, posición social o lugar de residencia.

En España ese proceso fue tardío. Durante el periodo final de la dictadura franquista dos tercios de la población tenía alguna cobertura sanitaria. En 1978, cuando la Constitución estableció el derecho a la protección de la salud ciudadana, cuatro de cada cinco personas estaba ya cubierta por la Seguridad Social. En 1986 se produjo un cambio fundamental cuando la Ley General de Sanidad sentó las bases de un Sistema Nacional de Salud (SNS) que amplió la cobertura y proveyó atención sanitaria de mayor calidad para casi toda la población. En esos mismos años, sin embargo, el sector sanitario público se situó bajo el punto de mira de gobiernos conservadores, instituciones internacionales y grandes empresas (farmacéuticas, seguros, tecnológicas y hospitalarias), aumentando progresivamente la presión para mercantilizar la sanidad. La razón es fácil de entender: en una fase de estancamiento capitalista y reducción de beneficios, la atención sanitaria era un lugar ideal para hacer negocios. En 1987 y 1993 dos relevantes informes del Banco Mundial ya plantearon la necesidad de adoptar criterios mercantiles, desinstitucionalizar la atención sanitaria y otorgar un mayor papel a las aseguradoras y prestadores privados de servicios. No olvidemos que los sistemas sanitarios público y privado son como “vasos comunicantes”: para que el privado tenga posibilidades de lucro primero hay que desprestigiar, debilitar o “parasitar” al público.

En 1991, el “Informe Abril” se convirtió en el primer intento serio de promover la mercantilización del sistema sanitario en España. Se abogaba por mejorar su eficiencia mediante la separación de la financiación pública de la provisión de servicios o la instauración de conceptos como la “prestación adicional” y “complementaria” cofinanciados por el usuario. Los argumentos ideológicos, repetidos desde entonces hasta la saciedad, son bien conocidos: el sector público es “insostenible” y “burocrático”, el sistema privado es “más eficiente” que el público, “la salud pertenece al ámbito personal”, los usuarios son responsables de “abusar de la sanidad”. Ni la investigación científica ni la propia OMS confirman esos supuestos.La sanidad pública es más equitativa (sobre todo cuando tiene financiación suficiente finalista), eficiente (sobre todo si se impulsa la atención primaria) y tiene más calidad que la privada (con las excepciones del confort y el tiempo de espera).

A finales de la década de los 90 el proceso mercantilizador se acelerará. En 1997, bajo el gobierno de José María Aznar, el PP aprobó (con el apoyo de PSOE y PNV) la Ley 15/97 que permitía la entrada de entidades privadas en la gestión de los centros sanitarios públicos, y en 1999, con la construcción y gestión del hospital de La Ribera en Alzira, se abrió el camino a la mercantilización de la sanidad y el fomento a“modelos de negocio” privados. La Generalitat valenciana del PP de Eduardo Zaplana lo puso en manos de un consorcio formado por el grupo Ribera (gestión sanitaria), Adeslas (aseguradora médica), Lubasa (inmobiliaria) y Dragados (constructora). En Madrid, la cesión en 2005 delhospital de Valdemoro a la empresa de capital sueco Capio se convirtió, bajo el PP de Esperanza Aguirre, en la punta de lanza de la construcción de centros privados. En Cataluña, se configuró históricamente un sistema de gestión sanitaria mixto donde junto a los hospitales públicos hay una extensa red de centros semipúblicos con una amplia presencia de instituciones locales y grupos privados y eclesiásticos, y un modelo público con una concepción empresarial. En 1995 se aceptó el ánimo de lucro en la gestión de la sanidad pública, y las sucesivas reformas legales de CiU y el tripartito (PSC, ERC; ICV-EUA) reforzaron aún más el llamado “modelo catalán”. La reforma del Institut Català de la Salut de 2007 y la llamada “Ley Omnibus” contemplaron la posibilidad de que los hospitales públicos alquilaran operadores privados en las plantas cerradas o los quirófanos que dejaran de operar por las tardes.

A lo largo del proceso histórico sucintamente resumido, las estrategias para mercantilizar y privatizar la sanidad han sido permanentes, un goteo constante. El resultado ha sido reducir progresivamente la capacidad asistencial de los centros públicos, cerrándose camas, consultas y quirófanos hospitalarios, restringiendo urgencias ambulatorias y alargando las listas de espera. A decir de políticos tan significados como Esperanza Aguirre o Artur Mas, se trata de reducir la sanidad pública a su “núcleo básico” manteniendo la gratuidad de los servicios sanitarios imprescindibles. Si las clases medias dejan el sistema público, éste se debilitará y convertirá básicamente en un sistema de y para los pobres.

Bajo el discurso de una supuesta insostenibilidad financiera, haber “vivido por encima de nuestras posibilidades” y con una población en “shock” por la crisis actual, tras el goteo, llega ahora el turno al chorro de agua helada en forma de un Real Decreto-Ley (RDL 16/2012, 20 de abril) que comporta pasar de un sistema nacional de salud a unsistema tripartito basado en los seguros sanitarios para los ricos, la seguridad social para los trabajadores y la beneficencia para el resto de personas. El RDL del gobierno del PP es una contrarreforma sanitaria que nos lleva tres décadas atrás. Primero, porque se pasa de un sistema financiado con impuestos directos a un sistema basado en la financiación de un modelo de seguros con el pago del afiliado (asegurado) o el protegido (beneficiario) por la Seguridad Social y numerosos copagos. Segundo, porquese renuncia a la atención sanitaria universal excluyendo a los sectores más débiles de la sociedad española: inmigrantes sin papeles y discapacitados con una discapacidad menor del 65%, entre otros colectivos. Tercero, porque se establecen tres niveles de servicios sin definir aún, lo que apunta a una reducción de las prestaciones básicas y la generación de un sistema de beneficencia que “arrastrará” a la clase media hacia los seguros privados con prestaciones complementarias sometidas a repago. Millones de de pensionistas, cuya economía raya en la subsistencia, deberán realizar “repagos”(un “impuesto sobre la enfermedad”) según su nivel de renta (una gestión que es compleja e injusta), y pagar por fármacos que sirven para “síntomas menores”. Y cuarto, ya que se niega la sanidad a inmigrantes o personas enfermas socialmente excluidas, el “nuevo” sistema acarrearáproblemas de salud pública con la saturación de los servicios de urgencias y la probable aparición de epidemias. Además, es un modelo implantado en forma autoritaria y anticonstitucional que producirá graves problemas de salud y desigualdades, especialmente en pobres, enfermos crónicos, discapacitados y quienes deban desplazarse a los centros sanitarios. Ese modelo significa “avanzar” hacia una sanidad mercantilizada, injusta, que rompe el concepto de ciudadanía y solidaridad social, que abre paso al clasismo, la desigualdad y es el fin del derecho universal a la sanidad y la salud.

Los sistemas de sanidad públicos, accesibles, con organización y gestión esencialmente públicas y una elevada calidad de prestaciones, ofrecen resultados globales de salud mejores que otros modelos. Que el sistema sanitario público pueda mejorar su eficiencia (con más atención primaria y menos gasto farmacéutico), calidad (con más atención en salud mental por ejemplo) y equidad (protegiendo a toda la población) no puede ser excusa para que las fuerzas económicas y políticas que favorecen la mercantilización sanitaria destruyan un modelo conseguido a través de largas luchas sociales. La atención sanitaria debe ser un derecho ciudadano independientemente de la condición social y el lugar donde se viva y no una mercancía que sólo consuman los “clientes” que puedan pagarla.

Joan Benaches profesor de salud pública y miembro de GREDS-EMCONET (UPF). Su último libro publicado es “La sanidad está en venta” (Icaria). Firman también este artículo Carles Muntaner, Gemma Tarafa y Clara Valverde.

El País, 16 de agosto de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

“ No son recortes, es xenofobia”

Centenares de personas se han manifestado esta mañana en Madrid contra el real decreto que deja sin asistencia sanitaria desde hoy a los inmigrantes sin permiso de residencia. Gritos como “no son recortes, es xenofobia” o “ningún ser humano es ilegal” fueron constantes en un acto que pretendía llamar la atención sobre la situación en la que quedan las personas sin papeles –unos 150.000 no comunitarios entre ellos, según los cálculos de este periódico-.


Faloo, de 30 años, es uno de los afectados. Este senegalés acudió junto a su amigo Mustafá. Llevan cuatro y cinco años en España, respectivamente, siempre en situación ilegal. “Me dedico al top manta” admite Faloo, quien ya ha tenido que acudir a la sanidad pública “por problemas en una pierna”. “Ahora no sé qué va a pasar”, dice. “En el hospital no me han dicho nada, pero la cosa va a ir a peor”.


Faloo representa la incertidumbre en la que vive esta población después del anuncio de los recortes y las distintas declaraciones después de representantes del Ministerio de Sanidad –con la titular, Ana Mato, a la cabeza- y la consejería de Salud de Madrid de que ninguno va a quedar desatendido. “Con esta ley van a machacar a los inmigrantes. Aunque esté bien, de vez en cuando tengo que ir al médico. Hay que revisarse”, dice lleno de sentido común. “Pero no sé cómo lo voy a pagar”.


La misma duda corroe a Lucrecia Sáenz, una nicaragüense de 53 años. “Llevo ocho años en España, siempre en situación irregular”, admite. Se dedica al trabajo doméstico. “He tenido problemas de dolores en la columna, hipertensión y alergias. En el centro de salud no saben qué va a pasar a partir de ahora. Creo que no tengo derecho a volver”, dice resignada. Por si acaso, va a mirar seguros privados, “a ver si hay alguno barato”. Por lo que no puede es quedarse sin atención. “Con que no tome las pastillas un día me pongo fatal”. Ese es, de momento, la principal preocupación de Lucrecia. “Son caras”, dice. “Bueno, para mí lo son. Hay una que son unos 30 euros”. Con la tarjeta, pagaba el 40%, como todos los trabajadores. Sin ella, tendrá que pagar el 100%.


Y ellos siempre han estado en esa situación. Pero anímicamente puede ser aún peor para otros extranjeros: los que han tenido papeles, pero que al quedarse sin trabajo, no han podido renovar la tarjeta. “Tienen la desgracia de haber perdido el trabajo y la sanidad”, afirma Juan Sotelo, presidente del Centro Uruguayo de Madrid. “Yo estoy legal, pero conozco a muchos así”. La discriminación para ellos es mayor, ya que en ese caso un español no pierde la cobertura.


El acto, convocado por una veintena larga de asociaciones - Red por el Derecho a tener Derechos, la Federación de Asociaciones de Refugiados e Inmigrantes, Médicos del Mundo, Economistas sin Fronteras, Cumbre Eslava, Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos, Asociación de Chilenos Violeta Parra, Ari-Perú, Pueblos Unidos, Paz Ahora, Zerca y Lejos, Territorio Doméstico, Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid, Parroquia San Carlos Borromeo y Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, entre otras- duró algo más de una hora. Relegados a una estrecha acera frente al hospital Gregorio Marañón de la capital por la delegación del Gobierno, los manifestantes pronto ocuparon la calle O’Donnell. Los esfuerzos de la organización para reconducir la protesta para evitar represalias fueron inútiles. Solo después de una hora, ante la amenaza de que la Policía Nacional iba a cargar –y con el peligro de que detuvieran a algún indocumentado, lo que podría acarrearle la expulsión-, la protesta se tornó poco a poco en una cadena humana que abarcaba toda la fachada de del hospital.


Miguel Falcones, presidente de Médicos del Mundo de Madrid, una de las organizaciones con más presencia en el acto, afirmó que el objetivo de la protesta era la “derogación del decreto por injusto y discriminatorio”. “El turismo sanitario no afecta a los inmigrantes en situación irregular, que no pueden regularizar su situación porque no les dejamos. Eso es cosa de ciudadanos europeos que vienen de su país para que les operen aquí más barato”, dijo. “Los inmigrantes vienen aquí a trabajar y aportar, y los estudios demuestran que van entre un 20% y un 30% menos al médico que los españoles”, añadió.


"En el hospital no me han dicho nada, pero la cosa va a ir a peor", dice un senegalés


Falcones dijo también que con el decreto se corría el peligro de que se colapsaran las urgencias –un servicio al que sí tienen derecho los inmigrantes-. “La primaria es más barata; con este decreto se encarece y se agrava “ el tratamiento de su enfermedad añadió.


Entre las personas que acudieron a la concentración estaba la diputada del PSOE Marisol Pérez, vicepresidenta segunda de la Comisión de Sanidad. Esta anunció que su grupo iba a presentar una proposición de ley para que se derogara la parte correspondiente del decreto a lo que calificó de “apartheid sanitario”. También estaban Tomás Hernández, ex secretario del Plan Nacional sobre Sida y actualmente miembro de la dirección de Médicos del Mundo, y Luis Montes, el médico que fue acusado y absuelto por el caso de las supuestas eutanasias en el hospital de Leganés de 2003. Este manifestó que creía que el decreto “era una chapuza”. “Parece que actúan improvisando. Han querido acabar con el turismo sanitario y han metido en el mismo saco a los inmigrantes”, dijo.
No debía de andar muy equivocado Montes. De hecho, poco antes de la manifestación, tras un acto en la Organización Médica Colegial, el director general de Cartera de Servicios y Farmacia, Agustín Rivero, admitió que el objetivo de la medida era el turismo. Y reconoció que él mismo, ”como médico”, si tiene “un paciente delante”, no lo va a “dejar de atender”. “Otra cosa es la facturación”, añadió.


Más injusto es, todavía, para los que sí cotizaron pero han perdido trabajo y tarjeta


Con ello Rivero quiso fijar las líneas del real decreto y defender la interpretación que hace el ministerio (al menos es el único alto cargo que ha hablado de él en rueda de prensa en los últimos meses). “Es posible que hayamos juntado ambos aspectos”, dijo sobre el hecho de que por acabar con el turismo sanitario se había dejado sin atención a los inmigrantes sin papeles.


Pero dejó esa pelota en el alero de cada servicio de salud. “Habrá facturación que se podrá cobrar. Hay convenios con países, y también otros de cooperación internacional”. Lo que está claro, para él, es que “si alguien está enfermo, alguien lo va a ver”. Eso sí, “habrá que ver cómo”, dijo ante la imposibilidad de precisar el mecanismo y la variedad de propuestas que manejan ahora las comunidades. “El que pueda pagar, pagará”, insistió. De hecho, hasta planteó la posibilidad de que una persona que estaba en situación ilegal y no hubiera pagado, recibiera la factura después si era regularizado.


Al margen de las manifestaciones -las de la calle y las declaraciones-, hoy era el primer día en que los inmigrantes se quedaban sin tarjeta, pero al ser sábado los centros de salud no han registrado incidentes. Tampoco los ha habido en las farmacias, aunque hoy entra en vigor el fin de la financiación de 417 medicamentos.


Fuente: El País

 

Manu Chao "Clandestino"

domingo, 2 de septiembre de 2012

COMUNICADO DEL SINDICATO DE ENSEÑANZA DE CGT MADRID PARA EL PRINCIPIO DE CURSO 2012-2013

Este Sindicato considera que continúa abierto el conflicto que, durante el pasado curso, mantuvo movilizada a la mayoría de la Escuela Pública  madrileña.

Lejos de buscar vías de solución, la Consejería de Educación y la propia Presidenta de la Comunidad echan más leña al fuego, lanzando nuevas  agresiones a docentes y familias: continua reducción de plantillas con la  destrucción de empleo que supone; supresión de especialistas en  alumnado con necesidades de apoyo específico; disminución de docentes  en sesiones de refuerzo educativo; progresiva eliminación de las Escuelas  Infantiles; dramática desaparición de plazas en Adultos, Bachilleratos y  módulos de FP; intrusismo en la docencia de empresas privadas con la  excusa del bilingüismo; o las últimas perlas como el “cuidado” en los  comedores escolares por parte del profesorado, en lo que es una medida  economicista y con una aplicación entendida como recortes y despido del  personal que se encarga de esos períodos de tiempo. En absoluto lo  plantean como una cuestión pedagógica, es más, se intuye un  desmantelamiento de este servicio, lo que redundará en detrimento de
los Centros Públicos y beneficiará a la Privada (Concertada o no).

A pesar de aumentar las necesidades educativas de  la Comunidad de  Madrid para el curso 2012/2013 en unas 60 unidades  (entre infantil y  primaria), la Consejería de Educación reduce la plantilla de primaria, en  relación al curso pasado, en más de 350 personas. El dato más sangrante  es la reducción de un 70% de los centros que tenían alguna aula de  Compensación Educativa.

En definitiva, deterioro de la Calidad educativa, destrucción de empleos y  privatizaciones en beneficio de empresas afines, ajenas a la inmensa  mayoría de la población. Parece que la Consejera Lucía Figar, quiere dar  una imagen de “dura” frente a su gente y frente al resto de la ciudadanía,  manteniendo todas las tropelías y medidas que han soliviantado a la  Escuela Pública de nuestra Comunidad.

Este Sindicato no esconde la cabeza frente a los problemas y los conflictos  abiertos, no queremos dejar que la derecha pedagógica y política venda lo  que no es suyo, nos negamos a asumir resignadamente las privatizaciones,  recortes y despidos que están llevando a cabo. Ni queremos ni debemos  permitirlo. ¿Qué tipo de docentes seríamos? ¿Qué tipo de ciudadan@s  seríamos? No somos avestruces, no somos islas, somos y queremos ser  personas dueñas de nuestras vidas. Y sólo mediante el apoyo mutuo y la  solidaridad podremos educar y vivir en libertad.

Este Sindicato, apela a la responsabilidad individual y colectiva para crear  condiciones de cambio, condiciones de igualdad. Por ello convocamos y  animamos a participar en la  HUELGA INDEFINIDA en ENSEÑANZA que  comenzará el día  17 DE SEPTIEMBRE del presente curso. La  CONTUNDENCIA tiene nombre:

HUELGA INDEFINIDA.


Madrid, 3 de septiembre, 2012 
SINDICATO DE ENSEÑANZA DE CGT MADRID

sábado, 1 de septiembre de 2012

El Gobierno elimina hoy 910.342 tarjetas sanitarias de extranjeros

Sanidad deja en manos de cada comunidad cómo cobrar la asistencia a inmigrantes




Inmigrantes en el centro de salud de Osakidetza en Bilbao. / LUIS ALBERTO GARCIA


Desde hoy, 910.342 extranjeros en situación irregular o que no cotizan en la Seguridad Social perderán la tarjeta sanitaria y Sanidad espera ahorrar unos 1.500 millones al año con esta medida. Según el Gobierno, se trata de evitar el “efecto llamada”, con una “medida disuasoria” que sirva para evitar que los extranjeros que no residan en España sean atendidos de forma gratuita por el sistema público de salud. Cada comunidad decidirá la forma en que cobra por esa atención o si se hace cargo de esos gastos, especialmente para los casi 150.000 inmigrantes sin papeles a los que afectará. Estos tendrán que “buscar mecanismos” por su cuenta para pagar los gastos ocasionados.

El Gobierno estima que de las 910.342 tarjetas que desaparecerán hoy, concedidas desde 2002, unas 500.000 no consta si sus titulares residen en España y, según Sanidad, podrían haber sido beneficiarios del llamado turismo sanitario en algún momento, es decir, vinieron a España ocasionalmente para una intervención y, precisamente, son el principal objetivo de la medida; el 30% son ciudadanos europeos y el resto, de otros países. Su tesis es que se busca evitar que vengan extranjeros solo para acceder a esa asistencia gratuita o que se extienda a familiares de titulares de tarjetas y explica que nos equipara a la mayoría de estados europeos.

Aunque se les retire la tarjeta sanitaria y pierdan el aseguramiento, los extranjeros seguirán teniendo derecho a atención gratuita de urgencias, de maternidad, de menores de 18 años y las relacionadas con la salud pública, es decir, Sida, sarampión y enfermedades contagiosas. El Ejecutivo, tal y como hizo ayer la vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, insiste en que nadie quedará sin atención. Sin embargo, no detalla un mecanismo común para sufragarla, con una fórmula de gestión de esa asistencia que dejará de ser gratuita. Es decir, hay que pagarla, pero no se sabe de qué forma, ni quién. Según explicó Saénz de Santamaría, será problema de cada comunidad.

Una parte de esos extranjeros serán atendidos en virtud de acuerdos de reciprocidad con sus estados, de tal forma que esos convenios permitirán afrontar el pago de esos servicios. Servirá, por ejemplo, para los comunitarios y de otros países que quieran firmar esos acuerdos. Así, Ecuador hizo público ayer su deseo de firmar un acuerdo que garantice la atención gratuita de todos los ecuatorianos y que aquel país liquide el pago con posterioridad.

Para el resto de inmigrantes, la decisión sobre esa gestión será de cada comunidad, en el ejercicio de sus competencias, como explica el ministerio que dirige Ana Mato. Ya hay algunas como País Vasco, Asturias y Andalucía que han anunciado que no cumplirán el decreto y que harán frente a esos gastos de atención médica, aunque el beneficiario carezca de la tarjeta de asistencia sanitaria.

Otras buscan otras fórmulas, como Galicia que dará seis meses de plazo a los inmigrantes sin papeles, desde su primera visita a un centro sanitario a partir de hoy, para que acrediten su falta de recursos y del tiempo de empadronamiento necesario. Así podrán disfrutar de la asistencia gratuita. El efecto llamada podría producirse entre comunidades.

El Gobierno explica que el decreto en vigor se limita a retirar la tarjeta sanitaria que sirve, por ejemplo, para pedir las citas en la sanidad pública. El responsable de Estudios y Programas del PP, Esteban González Pons, advirtió ayer que las comunidades que acudan al fondo de rescate no deberían pagar la sanidad de los inmigrantes. La ley de estabilidad permite al Gobierno intervenir en decisiones de esas comunidades, para garantizar el cumplimiento del objetivo de déficit.

En las otras comunidades deberán ser los inmigrantes los que paguen y el problema es de qué forma se hace con un sin papeles que no tenga recursos. Saénz de Santamaría dijo literalmente: “Tendrán asistencia, pero se tienen que buscar mecanismos” para pagarla. El Gobierno explica fórmulas como una especie de lista de morosos en la que se toma nota de la identidad para cobrarle cuando se detecten ingresos, pero no precisa un mecanismo concreto. Se habló de sistemas de aseguramiento privado personalizados, pero no se han desarrollado.

EL PAÍS

¡¡¡ ATENCION MUY IMPORTANTE PARA PARADOS QUE NO COBREN PARO !!!

¡¡¡ ATENCION MUY IMPORTANTE PARA PARADOS QUE NO
COBREN PARO !!!

A partir del 1 de septiembre todo los parados que ya no cobren el paro o no hayan cobrado ningún tipo de prestación, deberán haber hecho un trámite en la seguridad social para seguir teniendo derecho a la ASISTENCIA SANITARIA.
Hay que dirigirse por tanto a la seguridad social y pedir cita previa a través de internet (abajo dejo el lin
k).
Las personas que actualmente están trabajando o cobran el paro no tienen que hacer nada, el resto sí.
Ningún medio de comunicación se está haciendo eco de esto, por tanto os pediría que lo hicierais circular y en el INEM no saben nada.

En la web de la SS hay un enlace (os dejo también el link más abajo), en el cual se puede consultar si estás incluido en su base de datos o no.

Ayer en cuanto nos enteramos sacamos cita previa después de comprobar efectivamente, que no estaba incluida, y esta mañana nos han confirmado lo que anteriormente os he dicho y nos han indicado los trámites a seguir. Esto afecta sobretodo a los mayores de 26 años, pero OJO!! que mi hermana de 9 años tampoco estaba incluida!!!

Por favor, HACEDLO CORRER, por si alguno de vuestros amigos o familiares están en esta situación, que no se les pase el PLAZO!!!
Esto no es ningun spam ni nada que se le parezca, esto es algo que debería ser de dominio público.

El enlace para consultar si tenemos derecho a la asistencia sanitaria:
https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/ServiciosenLinea/Ciudadanos/index.htm?ssUserText=169207

Para pedir cita previa en la Seguridad Social:
https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/ServiciosenLinea/Ciudadanos/164993


RECORTES, Asistencia Sanitaria


Inmigrantes irregulares sin permiso de residencia en vigor, o mayores de 26 años que no hayan percibido nunca prestación por desempleo y que tengan rentas superiores a una cantidad anual aún por determinar, no tendrán derecho a recibir asistencia sanitaria a partir del 1 de septiembre de 2012.

“No son recortes, es xenofobia”

Centenares de personas, contra el decreto que deja sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles

Sanidad insiste en que todos serán atendidos, y que las comunidades verán cómo cobran




El médico Luis Montes en la manifestación por los derechos de los inmigrantes sin papeles.

Centenares de personas se han manifestado esta mañana en Madrid contra el real decreto que deja sin asistencia sanitaria desde hoy a los inmigrantes sin permiso de residencia. Gritos como “no son recortes, es xenofobia” o “ningún ser humano es ilegal” fueron constantes en un acto que pretendía llamar la atención sobre la situación en la que quedan las personas sin papeles –unos 150.000 no comunitarios entre ellos, según los cálculos de este periódico-.

Faloo, de 30 años, es uno de los afectados. Este senegalés acudió junto a su amigo Mustafá. Llevan cuatro y cinco años en España, respectivamente, siempre en situación ilegal. “Me dedico al top manta” admite Faloo, quien ya ha tenido que acudir a la sanidad pública “por problemas en una pierna”. “Ahora no sé qué va a pasar”, dice. “En el hospital no me han dicho nada, pero la cosa va a ir a peor”.

Faloo representa la incertidumbre en la que vive esta población después del anuncio de los recortes y las distintas declaraciones después de representantes del Ministerio de Sanidad –con la titular, Ana Mato, a la cabeza- y la consejería de Salud de Madrid de que ninguno va a quedar desatendido. “Con esta ley van a machacar a los inmigrantes. Aunque esté bien, de vez en cuando tengo que ir al médico. Hay que revisarse”, dice lleno de sentido común. “Pero no sé cómo lo voy a pagar”.

La misma duda corroe a Lucrecia Sáenz, una nicaragüense de 53 años. “Llevo ocho años en España, siempre en situación irregular”, admite. Se dedica al trabajo doméstico. “He tenido problemas de dolores en la columna, hipertensión y alergias. En el centro de salud no saben qué va a pasar a partir de ahora. Creo que no tengo derecho a volver”, dice resignada. Por si acaso, va a mirar seguros privados, “a ver si hay alguno barato”. Por lo que no puede es quedarse sin atención. “Con que no tome las pastillas un día me pongo fatal”. Ese es, de momento, la principal preocupación de Lucrecia. “Son caras”, dice. “Bueno, para mí lo son. Hay una que son unos 30 euros”. Con la tarjeta, pagaba el 40%, como todos los trabajadores. Sin ella, tendrá que pagar el 100%.

Y ellos siempre han estado en esa situación. Pero anímicamente puede ser aún peor para otros extranjeros: los que han tenido papeles, pero que al quedarse sin trabajo, no han podido renovar la tarjeta. “Tienen la desgracia de haber perdido el trabajo y la sanidad”, afirma Juan Sotelo, presidente del Centro Uruguayo de Madrid. “Yo estoy legal, pero conozco a muchos así”. La discriminación para ellos es mayor, ya que en ese caso un español no pierde la cobertura.

El acto, convocado por una veintena larga de asociaciones - Red por el Derecho a tener Derechos, la Federación de Asociaciones de Refugiados e Inmigrantes, Médicos del Mundo, Economistas sin Fronteras, Cumbre Eslava, Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos, Asociación de Chilenos Violeta Parra, Ari-Perú, Pueblos Unidos, Paz Ahora, Zerca y Lejos, Territorio Doméstico, Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid, Parroquia San Carlos Borromeo y Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, entre otras- duró algo más de una hora. Relegados a una estrecha acera frente al hospital Gregorio Marañón de la capital por la delegación del Gobierno, los manifestantes pronto ocuparon la calle O’Donnell. Los esfuerzos de la organización para reconducir la protesta para evitar represalias fueron inútiles. Solo después de una hora, ante la amenaza de que la Policía Nacional iba a cargar –y con el peligro de que detuvieran a algún indocumentado, lo que podría acarrearle la expulsión-, la protesta se tornó poco a poco en una cadena humana que abarcaba toda la fachada de del hospital.

Miguel Falcones, presidente de Médicos del Mundo de Madrid, una de las organizaciones con más presencia en el acto, afirmó que el objetivo de la protesta era la “derogación del decreto por injusto y discriminatorio”. “El turismo sanitario no afecta a los inmigrantes en situación irregular, que no pueden regularizar su situación porque no les dejamos. Eso es cosa de ciudadanos europeos que vienen de su país para que les operen aquí más barato”, dijo. “Los inmigrantes vienen aquí a trabajar y aportar, y los estudios demuestran que van entre un 20% y un 30% menos al médico que los españoles”, añadió.

"En el hospital no me han dicho nada, pero la cosa va a ir a peor", dice un senegalés

Falcones dijo también que con el decreto se corría el peligro de que se colapsaran las urgencias –un servicio al que sí tienen derecho los inmigrantes-. “La primaria es más barata; con este decreto se encarece y se agrava “ el tratamiento de su enfermedad añadió.

Entre las personas que acudieron a la concentración estaba la diputada del PSOE Marisol Pérez, vicepresidenta segunda de la Comisión de Sanidad. Esta anunció que su grupo iba a presentar una proposición de ley para que se derogara la parte correspondiente del decreto a lo que calificó de “apartheid sanitario”. También estaban Tomás Hernández, ex secretario del Plan Nacional sobre Sida y actualmente miembro de la dirección de Médicos del Mundo, y Luis Montes, el médico que fue acusado y absuelto por el caso de las supuestas eutanasias en el hospital de Leganés de 2003. Este manifestó que creía que el decreto “era una chapuza”. “Parece que actúan improvisando. Han querido acabar con el turismo sanitario y han metido en el mismo saco a los inmigrantes”, dijo.

No debía de andar muy equivocado Montes. De hecho, poco antes de la manifestación, tras un acto en la Organización Médica Colegial, el director general de Cartera de Servicios y Farmacia, Agustín Rivero, admitió que el objetivo de la medida era el turismo. Y reconoció que él mismo, ”como médico”, si tiene “un paciente delante”, no lo va a “dejar de atender”. “Otra cosa es la facturación”, añadió.

Más injusto es, todavía, para los que sí cotizaron pero han perdido trabajo y tarjeta

Con ello Rivero quiso fijar las líneas del real decreto y defender la interpretación que hace el ministerio (al menos es el único alto cargo que ha hablado de él en rueda de prensa en los últimos meses). “Es posible que hayamos juntado ambos aspectos”, dijo sobre el hecho de que por acabar con el turismo sanitario se había dejado sin atención a los inmigrantes sin papeles.

Pero dejó esa pelota en el alero de cada servicio de salud. “Habrá facturación que se podrá cobrar. Hay convenios con países, y también otros de cooperación internacional”. Lo que está claro, para él, es que “si alguien está enfermo, alguien lo va a ver”. Eso sí, “habrá que ver cómo”, dijo ante la imposibilidad de precisar el mecanismo y la variedad de propuestas que manejan ahora las comunidades. “El que pueda pagar, pagará”, insistió. De hecho, hasta planteó la posibilidad de que una persona que estaba en situación ilegal y no hubiera pagado, recibiera la factura después si era regularizado.

Al margen de las manifestaciones -las de la calle y las declaraciones-, hoy era el primer día en que los inmigrantes se quedaban sin tarjeta, pero al ser sábado los centros de salud no han registrado incidentes. Tampoco los ha habido en las farmacias, aunque hoy entra en vigor el fin de la financiación de 417 medicamentos.

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