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jueves, 7 de febrero de 2013

Los recortes de la sanidad británica matan a miles de pacientes


Cameron "decepcionado" por el rechazo de Timerman a la reunión sobre Malvinas
El primer ministro británico, David Cameron. / Efe
La prensa británica lleva varios días encendida por la publicación, este martes, de un informe oficial según el cual en un solo hospital de la red sanitaria pública, el de Stafford, la falta de atención y la negligencia habrían producido, al menos, 1.200 muertes innecesarias de pacientes entre 2005 y 2009. El primer ministro David Cameron tuvo ayer que pedir perdón por esos desmanes en un debate parlamentario destinado sobre el escándalo. Y prometió que otros cinco hospitales serán investigados tan minuciosamente como el de Stafford. El diario The Independent dice hoy que serán los de Colchester, Tameside, Blackpool, Basildon y Lancashire. Y el Telegraph asegura que en esos cinco centros se habrían producido otras 3.000 muertes innecesarias por culpa de la malas prácticas sanitarias.

Aunque están en curso otras investigaciones a este respecto, la atención estrictamente médica no es el objeto principal del informe en cuestión, que ha producido una ola de indignación entre los británicos, para los cuales su confianza en el NHS, el sistema nacional de salud, “es lo más parecido a la fe religiosa”, según han destacado varios periódicos, citando lo que dijo hace más de veinte años el entonces ministro del presupuesto Nigel Lawson. “Esa confianza ha sido traicionada”, dijo ayer Cameron.

El texto, de más de 2.000 páginas, describe de manera exhaustiva “fallos espantosos y graves negligencias” en el trato dado a los pacientes y a sus familias por parte del personal auxiliar. La lista de barbaridades incluye actuaciones como permitir a los enfermos beber agua de los jarrones de flores y que las recepcionistas tomaran decisiones sobre sus tratamientos. Pero también implica a la dirección del hospital de Stafford “por haber ignorado las señales de alarma y haber puesto los intereses corporativos y el control de los costes por delante de la seguridad de los pacientes”.

“El informe ha identificado al culpable: es la cultura del NHS, que mira por el negocio y no por los pacientes”, escribe Randeep Ramesh en el Guardian. “Se denuncia una cultura inspirada en la ideología de los dirigentes empresariales, en la que éstos ven el vaso medio lleno, cuando en realidad está vacío. Porque subraya que la “baja calidad” que ponía en riesgo a los pacientes era tolerada y que existía una cultura institucional que “daba más importancia a la información positiva sobre el servicio que la información que podía ser una causa de preocupación”.

A fin de reducir costes, el hospital de Stafford, y posiblemente los demás que van a ser investigados, permitía que parcelas crecientes del tratamiento de los enfermos quedara exclusivamente en manos del personal auxiliar, por debajo del nivel de los enfermeros y enfermeras, que en Reino Unido no tiene que someterse a ninguna prueba ni figurar en registro colegial alguno para ser contratado. “Desde hace años se ha denunciado este hecho, pero muchos en el NHS se han resistido a que se cambie el procedimiento, debido al aumento de costes que supondría regular la actividad de ese amplio sector del personal hospitalario, que percibe bajos salarios”, añade Ramesh.

Pero si es la política de recortes de los gastos sanitarios la que ha generado esa cultura de ahorro insensato por parte de los directivos hospitalarios, la perspectiva de una más honda privatización de la sanidad británica –acercarse al modelo norteamericano es el objetivo de Cameron y de los conservadores- plantea incógnitas aún mucho más preocupantes. La polémica al respecto arde en Gran Bretaña. Los conservadores han entendido que las 1.200 muertes innecesarias de Stafford refuerzan la necesidad de acelerar los planes de privatización, hace poco aprobados en el parlamento con el voto contrario de la oposición laborista. Para los defensores de la sanidad pública, en cambio, que la cultura empresarial en la gestión hospitalaria provoca males terribles, que la privatización agravaría hasta extremos imprevisibles.

Ese debate también está abierto en España. También aquí se están denunciando hasta la saciedad los riesgos que implican los recortes y la privatización del sistema. La diferencia con Gran Bretaña –cuyo NHS, tanto sus épocas de esplendor como las de las reformas,  ha sido el referente principal referente de lo que se ha hecho en nuestro país- es que allí esa polémica tiene lugar también sobre la base de informes oficiales que no tienen reparo en denunciar las verdades. Y genera auténticos debates parlamentarios. En los que cada uno dice lo que le interesa. Pero que sirven, al menos, para que la gente sepa lo que piensan unos y otros.

http://www.eldiario.es

jueves, 8 de noviembre de 2012

La privatización sanitaria de González incendia los hospitales


Los trabajadores se encierran en tres hospitales y se concentran a diario


Encierro de trabajadores en el hospital Infanta Leonor. / CRISTÓABAL MANUEL
“Yo tengo mi plaza. Supongo que me reubicarán, o me ofrecerán trabajar para la empresa privada que venga, pero no sé en qué condiciones. Nadie sabe nada”. Precisamente porque su futuro está en el aire, esta enfermera del hospital Infanta Leonor, en Vallecas (Madrid), prefiere que su nombre no salga en el periódico. Trabaja en uno de los seis centros que el Gobierno regional que preside Ignacio González ha decidido privatizar.
Ya lo estaban en parte, puesto que todo lo no sanitario (administración, limpieza, restauración...) lo gestionan actualmente las concesionarias que construyeron el edificio a cambio de un canon anual y que serán sus propietarias durante los 30 años que dura esa concesión. Son hospitales, por tanto, que nacieron con gestión mixta público privada: médicos, enfermeras y demás personal sanitario aún dependen de la Administración. En cuestión de meses ya no será así. Madrid disolverá las empresas públicas del hospital Infanta Leonor, Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes), Infanta Cristina (Parla), Hospital del Henares (Coslada), del Sureste (Arganda) y del Tajo (Aranjuez) y sacará a concurso la gestión sanitaria.
Los puestos de trabajo de 5.500 trabajadores (médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos...), según cifras sindicales, quedan pendientes de reubicaciones, en el caso de los funcionarios, o de que las empresas quieran volver a contratar a los interinos. Y no se sabe con qué condiciones. El anuncio de González, que se produjo el miércoles pasado, antes de un puente, junto con una serie de medidas muy polémicas como el euro por receta, y coincidiendo con los Presupuestos de 2013, empezó a calar ayer en los hospitales que serán privatizados. Los trabajadores decidieron en asambleas, algunas espontáneas, iniciar protestas diarias y, en el caso del hospital Infanta Leonor y el del Henares, encierros indefinidos.

La Princesa pierde 15 millones en 2013

“Queremos cuidaros a todos”, dice un cartel, en realidad una sábana pintada con spray, colgada de una verja del hospital de La Princesa. Los trabajadores de este centro con 160 años de historia fueron los que primero reaccionaron al anuncio del presidente regional, Ignacio González, la semana pasada: un vuelco en la asistencia sanitaria de Madrid (privatización de seis hospitales, cierre de laboratorios, concentración de especialidades...). El público de las concentraciones, a las 11.00 y a las 18.00, ha ido cambiando: al principio, médicos, enfermeras, celadores, técnicos...; a partir del domingo, cada vez más vecinos del distrito de Salamanca que no quieren quedarse sin su hospital de toda la vida.

Los trabajadores denuncian que transformar La Princesa en un centro especializado en pacientes de más de 75 años solo significa una cosa: su desmantelamiento. Profesionales presentes en una reunión con el director general de Hospitales, Antonio Burgueño, explican que la intención de Sanidad es cerrar o dejar en mínimos servicios altamente especializados como neurocirugía, cirugía maxilofacial, torácica y cardiaca, además de las urgencias. Unidades punteras en investigación y docencia dejan de tener sentido si solo se trata a pacientes ancianos, añaden. Sanidad afirmó a este diario que “no está previsto ningún cierre de servicio”.
Lo que sí tiene previsto, según el proyecto de Presupuestos, es recortar los recursos del hospital: deberá trabajar en 2013 con 15,4 millones de euros menos. La Consejería rehúsa ofrecer datos de personal eventual y posibles despidos, pero los Presupuestos vuelven a responder en su lugar: pagará 19,3 millones menos en sueldos.

Carteles de “se vende tu hospital” y “se vende tu sanidad” decoraban ayer por la tarde muchos pasillos del hospital de Vallecas. Medio centenar de trabajadores, buena parte enfermeras, pintaban hacia las siete y media de la tarde sábanas con mensajes reivindicativos y recortaban folios para hacerse cofias: “Sanidad pública, se vende”, escribían en ellas. Su intención era permanecer en el salón de actos de forma indefinida. “Los pacientes tienen que saber lo que significa que nos privaticen: habrá menos personal y menos medios”, sentencia la enfermera con la que empieza esta crónica.

Los nuevos hospitales, llamados así porque se inauguraron, junto con el nuevo Puerta de Hierro, el mismo año (2008) y bajo el mismo tipo de gestión semiprivada, se suman así al encierro que desde el viernes mantienen los trabajadores del hospital de La Princesa, en el centro de la capital. La reivindicación aquí es distinta: protestan por el “desmantelamiento” de un centro puntero en investigación y docencia para convertirlo en “un geriátrico”. Lo llamativo de esta oleada de protestas es que los sindicatos están jugando un rol secundario: las apoyan y ofrecen ayuda logística, pero se dirigen en asambleas y comités organizados por los propios trabajadores.

La privatización de seis hospitales supone una jugosa oportunidad de negocio para las empresas que prestan servicios sanitarios. Algunas de ellas, como Ribera Salud o HM Hospitales, ya se han mostrado interesadas. El director general de la primera, Alberto de Rosa, ofrece en su blog su “reconocimiento y apoyo a la valentía” del Gobierno madrileño. La empresa “estará atenta” a las condiciones que fije la Comunidad, añade una portavoz. Desde HM, inmersa en el proyecto de un nuevo hospital privado en Móstoles, aseguraron ayer que están abiertos a “estudiar otras fórmulas”: actualmente no tienen concesiones.

Capio, propietario de cuatro hospitales de la red pública (Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos de Móstoles, Infanta Elena de Valdemoro y, aún en construcción, Collado Villalba) asegura que espera a conocer las condiciones de los pliegos. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el Gobierno regional, están en juego contratos por valor de unos 500 millones anuales. Los seis hospitales tienen asignada una población de 1,1 millones. Basta multiplicar por los 441 euros por habitante que, según Sanidad, le cuestan los hospitales enteramente privados.

“No pongo en duda que la calidad siga siendo la misma. Como ciudadano, voy a estar atendido y no me van a cobrar. Pero debo saber que la gestión se la conceden a una empresa, y que yo sepa no hay ninguna que no tenga ánimo de lucro, cosa que no sucede con la Administración pública”, opina el secretario general del sindicato de enfermería SATSE, José Manuel Freire. Según sus datos, en los seis hospitales hay 2.000 enfermeras y solo la mitad están fijas. “Nos preocupa el ajuste de plantillas, que a misma población haya menos personal”, abunda Julián Ezquerra, del sindicato médico Amyts. Hay 449 médicos fijos y un millar entre interinos y eventuales, según sus cálculos.

elpais.com