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jueves, 4 de julio de 2013

Sanidad cree que el número de grandes dependientes es falso

Un informe del Ministerio defiende que hay un "número elevado de personas reconocidas con grado III" debido al "uso inapropiado del baremo de valoración". Sindicatos denuncian que este argumento le sirve a Mato para "justificar los recortes"
La Evaluación 2012 del Sistema de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia (SAAD) que la ministra de Sanidad, Ana Mato, presentará mañana a las Comunidades Autónomas en el Consejo Territorial del ramo, considera que hay un "elevado" número de personas declaradas grandes dependientes (grado III) y lo atribuye a "un uso inapropiado del baremo de valoración" con el que se diagnostica la situación que tiene cada persona.

El informe, al que ha tenido acceso Europa Press, analiza los datos del SAAD entre el 1 de enero de 2012 y el 1 de enero de 2013 y señala que de 1,26 millones de personas valoradas y con derecho a prestación, 394.777 estaban localizadas en el grado III, un 31,27%, que es "casi el doble de lo previsto" en el Libro Blanco de la Dependencia, redactado en 2007. "A 31 de diciembre de 2011 este porcentaje era aún mayor: el 33,74% de personas reconocidas en grado III (431.811 beneficiarios)", expone el documento, que destaca no obstante que, "en este año ha descendido en 2,5 puntos porcentuales" el peso de la población con un mayor nivel de dependencia.

Sin embargo, horas después de que se difundiera el estudio, el Ministerio de Sanidad negó esas consideraciones y aseguró que el informe de la Evaluación del Sistema de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia que votará este jueves el Consejo Territorial del ramo no recogerá esa apreciación. 
Sanidad niega las consideraciones del estudio y dice que el informe que se vota hoy no incluirá esas apreciaciones
De hecho, otro estudio elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, una media de 70 beneficiarios de la Ley de Dependencia son "expulsadas" diariamente del Sistema, según ha indicado esta mañana el presidente del colectivo, José Manuel Ramírez. El XI Informe del Observatorio de la Dependencia correspondiente al primer semestre de 2013 revela también que 748.000 personas dependientes reciben atención, 20.605 menos que hace un año.
 
No obstante, el texto del Ministerio recoge "posibles causas de esta situación" que "se resumen en el uso inapropiado del baremo de valoración" aunque, conforme explica, "puede ser que confluyan también otros factores" como "que se han realizado reconocimientos de grado mediante la denominada 'pasarela' de personas ya atendidas". "Otra razón de este número tan elevado de personas reconocidas en grado III pudiera ser que la financiación viene directamente relacionada con el grado de dependencia reconocido", plantea el departamento dirigido por Ana Mato.
 
Por su parte, Ramírez ha pedido a la titular de Sanidad que "no alardee" de haber reducido la lista de espera del Sistema de Dependencia, que ha pasado de 305.941, el 1 de enero de 2012, a 213.824, el 31 de mayo de 2013, ya que, según ha apuntado, este descenso no se debe a que se haya atendido a las personas que estaban en espera. Concretamente, ha denunciado que esta reducción es consecuencia de: "impedir que nuevos dependientes accedan al sistema", como es el caso de 39.501 personas; y de los fallecimientos y de las revisiones "a la baja" del Grado de la dependencia, caso de más de 50.000 personas.

Precisamente, Ramírez ha señalado que, si tuviera la oportunidad de preguntar a la ministra del ramo, Ana Mato, le cuestionaría sobre el número de revisiones de grado que, según ha remarcado, les consta que han sido "masivas y sangrantes" en algunas comunidades autónomas. "Las decisiones de este Gobierno han dado la puntilla para que la Ley (de Dependencia) muera por inanición", ha insistido, al tiempo que ha acusado al Gobierno de "mentir con medias verdades", de "jugar con los datos" y de "ocultar restricciones al acceso" al Sistema.

La evaluación del Ministerio dedica un capítulo a comparar el sistema de dependencia español con los de Alemania, Austria y Francia y, tras destacar que los baremos muestran "importantes diferencias" en cada uno, asegura que "sin duda el más generoso es el español". Según afirma, con los criterios que aplican los alemanes 163.000 personas atendidas en España se quedarían fuera del sistema y en Francia, 463.000 no llegarían a entrar. En este país se excluye de la atención a la dependencia a las personas menores de 60 años y no tienen grado I en su clasificación. "Si nos centramos en los casos de Alemania y Austria, los más parecidos a España, tenemos que las personas valoradas en grado III son un 11,9 y un 15,66%, respectivamente, mientras que en España este porcentaje, a 1 de enero de 2013, se eleva al 31,27%", explica el informe.

 Sindicatos y oposición, contra la "opacidad" del Ministerio

El PSOE y los sindicatos CCOO y UGT, por su parte, han denunciado que el Ministerio de Mato, lejos de aclarar los datos sobre Dependencia, los ha manipulado con "opacidad".
Los representantes de los trabajadores consideran que la propuesta de evaluación anual correspondiente al ejercicio 2012 presentada este miércoles en la reunión del Pleno del Comité Consultivo del Sistema para la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia supone "una apología a los logros obtenidos a través de las últimas reformas del sistema". "El Ejecutivo justifica los recortes económicos, lejos de reflejar la merma en la protección de las personas dependientes y en la calidad del sistema, de analizar la situación en que se encuentra el SAAD, y las consecuencias que han tenido estas decisiones políticas", lamentan CCOO y UGT.

Asimismo, acusan al Ejecutivo de "falta de transparencia" en la gestión de las cuentas públicas al presentar una evaluación donde no aparecen identificadas las comunidades autónomas cuando se desglosan distintos datos "bajo la excusa de que las competencias en servicios sociales son exclusivamente autonómicas" cuando, según explican los sindicatos, una parte del SAAD lo financia el Gobierno central a través de transferencias. Por todo ello, consideran que esta evaluación es "una oportunidad perdida para abordar los verdaderos problemas del Sistema de Dependencia" que, a su juicio, son la reducción de la financiación y la reducción de la protección social.

En la misma línea se expresó también la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso en materia de Asuntos Sociales, Rosa Aguilar, que ha acusado al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de "maquillar" y "ocultar" datos de la Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, que, según un informe presentado este miércoles por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales ha retrocedido a niveles de 2009.

"El Gobierno está maquillando y ocultando los datos para no decir la verdad. Mientras dice que baja la lista de espera, lo que tendría que causarle vergüenza política decir, lo que se constata con los datos es que esa lista baja porque hay personas que se están muriendo y no hay tasas de reposición y porque hay personas a la que les están revisando el grado de dependencia y las están expulsando", ha declarado a Europa Press.

Para Aguilar, "la ley tiene los días contados como consecuencia de las políticas del PP". "No creyeron nunca en la ley y en el momento en que llegaron al Gobierno empezaron a desmantelarla paso a paso y ahora lo que están haciendo es enterrarla con un recorte que cada vez lo pone más difícil a las personas que necesitan más", ha añadido.

 http://www.publico.es

lunes, 2 de julio de 2012

La muerte es lo más natural de lo natural, ministra Mato

por Luis Alfonso Gámez

No hay nada más natural que la muerte. Todos los seres vivos estamos condenados a ella desde que nacemos y, a pesar de ser tan natural, los conscientes no tenemos ninguna prisa porque llegue. Al contrario. Sin embargo, algunos de nuestros congéneres han sacralizado lo natural frente al mundo artificial en el que vivimos. Parece que creen que, en un feliz pasado, el ser humano vivió en sintonía con la naturaleza como en una vieja película de Disney. No; nunca ha sido así.

Causas de muerte por cada 100.000 personas en Estados Unidos, en 1900 y 2010. Fuente: 'The New England Journal of Medicine'.¿Saben lo que nos mataba hace un siglo en el mundo desarrollado? Según recordaba hace unos días The New England Journal of Medicine, en Estados Unidos en 1900, cerca de la mitad de las muertes estaba causada por la neumonía, la gripe e infecciones gastrointestinales. La otra mitad correspondía a patologías cardiacas, cerebrovasculares, nefropatías, cáncer… Fallecían anualmente unas 1.100 personas por cada 100.000. Hoy en día -son datos de 2010-, mueren al año en EE UU unas 600 personas de cada 100.000, y las principales causas son las enfermedades cardiacas (193) y el cáncer (187). La neumonía y la gripe siguen entre los males mortales, pero han descendido del primer al noveno lugar, de matar a 202 personas de cada 100.000 al año a cobrarse la vida de 16; y han desaparecido de la lista la tuberculosis, las infecciones gastrointestinales y la difteria. Ah, la esperanza de vida media en España en 1900 era de 34,7 años, menos que la mitad que en la actualidad.

¿A qué viene todo esto? A que, evidentemente, la mejora en la calidad de vida en Occidente, y la consiguiente mayor esperanza de vida, no ha sido fruto de la casualidad ni de la bondad de la naturaleza, sino de los avances en la medicina y la higiene. Nada -y subrayen este nada cuantas veces quieran- de esa mejora se la debemos a una vuelta a lo natural ni, por supuesto, a alguna de las mal llamadas medicinas alternativas (en China, paraíso de todo tipo de curanderismos, la esperanza de vida casi se ha duplicado desde la llegada de la medicina occidental). Ha sido la medicina de verdad -las alternativas a la medicina no son medicinas- la que ha plantado batalla a enfermedades que han sido erradicadas, como la viruela, la que ha convertido en crónicas otras mortales, como el sida, y la que cura cada vez más cánceres, por poner el ejemplo de un tipo de patología cuya sola mención aterra a mucha gente. No hay ni una sola enfermedad a la que venzan homeópatas, acupuntores y otros curanderos.

No me cansaré de repetirlo: la medicina científica no lo cura todo, pero la alternativa no cura nada. Así, los dos grandes centros de investigación sobre la mal llamada medicina alternativa de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE UU no han desarrollado ninguna terapia efectiva contra ninguna enfermedad en sus casi 20 años de funcionamiento a pesar de haber gastado miles de millones de dólares. El Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) y la Oficina de Medicina Complementaria y Alternativa para el Cáncer (OCCAM) cuestan anualmente 240 millones de dólares que van a la basura.

“Alguna cosa natural”

“Sacaremos del vademécum medicamentos de escaso valor terapéutico que se pueden sustituir con alguna cosa natural”, anunciaba la ministra Ana Mato la semana pasada. ¿Qué narices quiere decir con “alguna cosa natural”? “Alguien debería escribir una tesis sobre cómo cada presidente español hace bueno al anterior”, recordaba hace unos días Jose A. Pérez en Twitter cuando Mariano Rajoy intentó convencernos de que, al aceptar 100.000 millones de euros para rescatar nuestro sistema bancario, estábamos haciéndole un favor a Europa. De esos jefes vienen estos subalternos. Después de Leire Pajín, la ministra Power Balance, llega Ana Mato, la ministra de lo natural, ignorante de que aquellos remedios naturales que funcionan acaban convirtiéndose en medicinas y el resto son, en el mejor de los casos, placebos.

El dúo Pajín-Mato personifica el matrimonio entre la política de carrera y el principio de Peter. Es terrible. No sé lo que hemos hecho los españoles. ¿De verdad nos merecemos tanta ineptitud al frente de un departamento tan importante como el de sanidad? No digo que no pueda y deba ahorrarse, sino que es un auténtico despropósito dejar de subvencionar 425 medicamentos que funcionan -si no funcionan, ¿por qué autorizaron en su día su subvención?- en favor de “alguna cosa natural” para ahorrar 458 millones de euros anuales. Como ha escrito Carlos Fonseca, “la decisión es económica y no terapéutica; no pretende mejorar nuestra salud, sino gastar menos”.

En coincidencia con las declaraciones de la ministra, he tenido que recurrir a antibióticos, antitusivos y analgésicos para hacer frente a una infección de las vías respiratorias, y me he curado en un tiempo razonable. No quiero ni pensar lo que habría sufrido de apostar por los remedios naturales de Mato, o por la homeopatía tan querida por la Universidad de Zaragoza y la Universidad Pública de Navarra. Recuerden de qué moría mucha gente hace sólo un siglo, cuando vivíamos en mayor sintonía con la naturaleza que hoy. Recuerden que las mal llamadas medicinas alternativas no curan nada. Y recuerden que no hay nada más natural de la muerte. Claro que igual, en el fondo, de lo que se trata es de acelerar el proceso natural para ahorrar dinero público y que sólo puedan retrasar lo inevitable quienes puedan pagarlo.

elcorreo.com